La cirugía del estrabismo infantil se puede evitar con la detección y el tratamiento precoces

Los abordajes del estrabismo, tanto en niños como en adultos, han ido mejorando con los diversos avances médicos y metodológicos

El estrabismo infantil se ha beneficiado, en los últimos años, de numerosos avances que han asegurado un óptimo tratamiento. El niño con estrabismo acude antes al especialista y, también precozmente, se le ponen las correcciones oportunas, y se le puede recomendar la rehabilitación visual para dar la oportunidad a su sistema visual de tener un rendimiento adecuado, lo que ha evitado un gran volumen de cirugía. Aunque no en todos los casos y tipos de estrabismo puede evitarse, los profesionales calculan -porque no se dispone de datos concluyentes- que hasta en un 70% de los estrabismos del niño podría evitarse la cirugía, siempre y cuando el diagnóstico sea precoz y las medidas correctivas, las adecuadas.

“Es evidente que el tratamiento precoz ha reducido el número de actos quirúrgicos para estrabismo, sobre todo aquellos que se asocian a hipermetropías elevadas, asimetría en los dos ojos, por ejemplo, que pueden beneficiarse de tratamientos conservadores cuando se diagnostican y tratan de forma precoz y adecuada”, explica a DM Rosario Gómez de Liaño, jefa de la Unidad de Motilidad Ocular, Oftalmología Infantil y Estrabismo Infantil y del Adulto, del Servicio de Oftalmología del Hospital Clínico de Madrid.

En el ámbito del adulto, el abordaje del estrabismo también ha variado notablemente, según pone de manifiesto la también presidenta de la Sociedad Internacional de Estrabología. Se trata de una alteración que prácticamente no se intervenía por el alto riesgo de provocar visión doble o diplopía, y que en este momento “puede ser intervenida con anestesia tópica, lo que afina la cirugía, facilitando que la visión se pueda ajustar en el mismo acto quirúrgico y corregir la diplopía”.

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En el estrabismo del adulto se contemplan varias situaciones: niños que han tenido un estrabismo y que llegan a la edad adulta, los que aparecen como consecuencia de enfermedades relacionadas con el tiroides, secundario a una parálisis, un accidente cerebrovascular (ACV) o de tráfico, cirugías que afectan a la órbita, entre otras muchas causas, y que se conceptúan como formas adquiridas. “En estos momentos, el volumen de estrabismos del adulto que se interviene quirúrgicamente en los hospitales es superior al de los niños”, subraya Gómez de Liaño, quien indica que el 70% de la actividad quirúrgica de este equipo del Clínico se ciñe a pacientes adultos por las razones anteriormente citadas: detección y abordajes tempranos y efectivos en estrabismo infantil.

Endotropia del ojo derecho

En cuanto a los tipos de estrabismo que aparecen con mayor frecuencia, Gómez de Liaño señala que el más frecuente es el vertical, seguido de la endotropía. La exotropía es más infrecuente y, cuando ocurre, “pensamos que es el resultado de la combinación entre tiroidismo y miastenia gravis”.

Tanto el estrabismo infantil, como en el estrabismo del adulto, se pueden entrenar y mejorar para conseguir la eficacia del sistema visual: localización espacial, coordinación ocular, visión en 3D, equilibrio entre el enfoque y la convergencia. Un examen visual optométrico completo, una vez descartada y/o tratada la existencia de posible patología por parte del médico, es fundamental para proponer el programa de entrenamiento visual específico y personalizado para cada paciente, con un alto pronóstico de éxito en la mejora de los síntomas y de conseguir unas habilidades visuales óptimas, permitiendo el confort y la seguridad del paciente.

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